Mes: enero 2014

La película “low cost” Ananda Perez VACUIDAD

 

Se presenta en Vigo este sábado 11 a las 19 en el Auditorio San Miguel de Oia.
La historia está contada por una niña de 8 años a la cual le atrae la diferente forma de vivir de su tía África fundadora de una ecoaldea y de filosofía budista zen. Con ella encuentra consuelo a sus dudas sobre quién o que es Dios…viviendo anécdotas graciosas y entrañables. Y de su mano descubriremos que se puede intentar vivir de un modo diferente dentro  del sistema económico actual con imaginación y muchas ganas. Una película que llega en un momento perfecto donde todos estamos rodeados de cierta desolación y confundidos por una crisis económica que no terminamos de comprender….creíamos estar protegidos y seguros por nuestros gobernantes en una cultura q busca la felicidad en lo externo y…cuando lo externo se tambalea…¿dónde hallarla?

La película no os defraudará.

Su directora Teresa Prados la ha presentado para la selección en el Festival de cine de Cannes.
http://ocio.farodevigo.es/cine/noticias/nws-258910-un-largometraje-low-cost-aspira-cannes.html

Todo un buen comienzo para un proyecto lleno de esfuerzo e ilusión.

Os iré informando.

Alejandra.

La vestimenta cambia la percepción de los demás (y la nuestra)

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En 2012, los profesores de la Northwestern University (EEUU) Hajo Adam y Adam Galinsky definieron en un estudio del mismo nombre el concepto de enclothed cognitionpara describir la influencia sistemática que la ropa tiene en los procesos psicológicos del que la porta. Los profesores llegaron a la conclusión de que los ropajes que asociamos a una profesión concreta hacen que sus portadores estén más concentrados y sean más cuidadosos en su labor, con independencia de que sean verdaderos profesionales del ramo.

La ropa de listos te hace más listo.

Para confirmar su hipótesis Adam y Galinsky seleccionaron a 58 estudiantes. La mitad se enfundó una bata blanca de doctor y el resto se quedó con la ropa que llevaban de la calle. Tras esto les sometieron a una serie de pruebas para evaluar su capacidad de concentración y agudeza mental. Los que llevaban bata cometieron, de media, la mitad de errores que sus compañeros con ropa de calle.

La ropa no sólo cambia la percepción que nuestros compañeros tienen de nosotros, también cambia la forma en que actuamosEn un segundo experimento los investigadores dividieron a 74 estudiantes en tres grupos. Todos llevaban la misma bata blanca, pero a unos se les dijo que era una bata de doctor, a otros que era de pintor y a otros no se les dijo nada. Realizaron una prueba de atención en la que se les pidió señalar las diferencias entre dos imágenes. Los que llevaban la bata de doctor lo hicieron significativamente mejor que los otros grupos.

Adam y Galinsky llegaron a la conclusión de que la enclothed cognition funciona en dos sentidos: depende del significado simbólico de la misma pero además de la experiencia física que resulta de llevar esa ropa. “La vestimenta invade el cuerpo y el cerebro, llevando al que la lleva a un estado psicológico diferente”, aseguró Galinsky en un reportaje del New York Times.

La vestimenta cambia la percepción de los demás (y la nuestra)

La ropa no sólo cambia la forma en que actuamos, además, cambia la percepción que nuestros compañeros tienen de nosotros. Enun estudio que ya es un clásico (se realizó a mediados de los 90), la profesora de psicología de la Universidad de Virgina del Este, Tracy Morris, pidió a un grupo de profesores que usaran tres tipos de prendas: una profesional formal (traje oscuro completo) otra profesional casual (pantalón o falda con camisa) y otra “de la calle” (vaqueros, camiseta y zapatillas).

Las personas que más informal visten en la oficina siempre van a tener una peor valoración de parte de jefes y compañerosLos profesores dieron sus clases con esta ropa y se pidió a los estudiantes que evaluaran diversos atributos: conocimientos, competencia, carácter, sociabilidad, compostura y extroversión. Morris descubrió, como esperaba, que la competencia, la compostura y el nivel de conocimientos son atributos cuya percepción varía enormemente en función de la vestimenta: los profesores de traje fueron los mejor valorados.

No es difícil extrapolar el estudio de Morris a otros ambientes laborales: las personas que más informal visten en la oficina siempre van a tener una peor valoración de parte de jefes y compañeros o, al menos, les costará más ganarse una reputación.

Pero la vestimenta no sólo cambia la manera en qué nos ve el resto, también cambia la forma en que nos vemos a nosotros mismos. Un estudio de 1994 dirigido por la profesora Yoon-Hee Kwon, de la universidad de Illinois del Norte, mostró en qué forma nuestra vestimenta influye en la valoración de nuestras propias aptitudes. Los participantes del estudio que consideraban que llevaban la ropa adecuada también tenían una mejor percepción de sus competencias, su responsabilidad, su honestidad o su inteligencia, entre otros atributos.